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El triunfo de la soberbia

Si algo nos han enseñado las grandes competiciones de Street Fighter en 2017, es que la arrogancia es el abismo donde desaparece hasta el mérito verdadero. Da igual dónde situáramos a las vacas sagradas del juego de lucha por excelencia en su capítulo precedente, porque la sangre nueva domina con firmeza el panorama competitivo de SFV.

La ELEAGUE Invitational reunió durante siete semanas a los 32 mejores jugadores del momento, con un reparto de plazas equilibrado entre leyendas y promesas. La eliminación en grupos de Ricki Ortiz, subcampeona de la Capcom Cup el año pasado, es buen recordatorio para no bajar nunca la guardia por mucha experiencia que tengas. Durante la última fase, Daigo o Momochi se las vieron y desearon para mantener su estatus de intocables frente a Fuudo, Xiao Hai y la estrella fulgurante Victor "Punk" Woodley. El neoyorkino, devoto de la burla y el trash talk, estuvo en varias ocasiones con un pie fuera del torneo, pero supo mantenerse contra viento y marea. Gasolina para su incendiario verbo.

Por ejemplo, frente a PR Balrog (otra de las eminencias de SF) supo dar la vuelta varias veces al combate. El puertorriqueño tiró de los agarres mucho más de lo que suele, y la jugada le salió mal cuando la Karin de Punk le cogió la distancia, aprovechando con ingenio cada oportunidad para soltar su V-Trigger.

Woodley lo volvería a pasar francamente mal para ganar a Ai "Fuudo" Keita tras ser mandado al cuadro de perdedores por Phenom, especialmente en una ronda que tenía ganada y que podía haber sido definitiva. El japonés se sacó de la manga de R. Mika una asistencia que interrumpió el Critical Art de Punk, con la que conectó un combo fulminante. Insuficiente para parar a Victor en la ajustada cuenta de 3 a 2. De nuevo, el destino le llevó a enfrentarse con Arman "Phenom" Hanjani.

El jugador noruego, el único que compite con un mando de Xbox 360, quizá se confió demasiado tras su anterior victoria sobre Punk. Al obcecarse en su estrategia de ataques aéreos, falló uno de ellos en el momento más inoportuno y Woodley supo aprovechar la ocasión para conectar un golpe crítico definitivo.

Por mucho que disfrutara de los siete mil dólares ganados con la victoria en la Dreamhack de Austin, la cifra palidece frente a los 150.000 recibidos por ganar esta primera edición de la ELEAGUE Invitational. Y a Punk le da derecho a dos cosas: a seguir chuleando, y a que por fin se le reconozca con el sobrenombre que tanto le gusta: The Alpha. Muy probablemente, su buena actuación habrá llamado la atención de equipos más potentes que Panda Global eSports, así que no sería raro que en breve le veamos luciendo otra camiseta.

Varios de los participantes de esta competición tuvieron que coger con muchas prisas un avión que les llevara de Atlanta a París. La capital francesa acogía en el mismo fin de semana que la ELEAGUE la tercera edición del Red Bull Kumite. Se trata de un torneo que cuenta con plazas asignadas por invitación y otras por clasificaciones regionales. España estuvo representada por Rivadulla y Vegapatch. Riva, que desde hace muy poco forma parte de Convicted Team, se estrenó internacionalmente en este evento; donde consiguió terminar muy meritoriamente entre los 25 primeros. El madrileño Vega, por su parte, rozó la gloria al quedar top 17.

El segundo día de competición llegó el plato fuerte. Luffy, el vencedor de la EVO 2015 y héroe local, perdía con su inseparable mando de PS1 frente a un Phenom que seguro sufría aún las secuelas de quedar segundo en la ELeague. El noruego cayó a su vez en su enfrentamiento contra Daigo, al que no parece afectar el jet lag y que dio muestras de recuperación en esta segunda temporada de Street Fighter V.

Umehara ha cambiado definitivamente de Ryu a Guile, con quien es capaz de ejecutar precisas combinaciones de 15 golpes a compatriotas célebres como Tokido o su pupilo Bonchan, algo complicadísimo para un personaje de carga. El japonés quedó cuarto al perder contra Infexious, pero arrancó muchos aplausos y la admiración de todos sus oponentes. Y dejó un titular: la Bestia (casi) ha vuelto.

De hecho, Red Bull Kumite sirvió para certificar que Street Fighter es en la actualidad el único eSport dominado por japoneses. La prueba estuvo en la espectacular final entre Kanamori "Gachikun" Tsunehori y Naoki "Nemo" Nemoto. Calcando el guión de la ELEAGUE, Tsunehori mandó a Naoki al cuadro de perdedores, para verse de nuevo las caras en la final donde Nemo le dio la vuelta a la tortilla. Nemoto exprime sorprendentemente las capacidades de Urien, y aunque el Rashid de Kanamori es veloz como el viento que es capaz de invocar, en la final quedó claro que todavía no puede competir contra su paisano.

Es quizá ahí donde reside la magia de Street Fighter V: en su imprevisibilidad. Gachikun y Nemo apenas destacaron en USFIV, y ambos se llevaron por delante a PR Balrog, Tokido o Bonchan, entre otros. Punk no competía en la versión anterior del juego, y ahí le tienes, quizá dando la entrada para una casa en Brooklyn pagada, en lo que ninguna abyecta fantasía podía imaginar, con dinero de Street Fighter. Quizá ha llegado el momento de dejar hueco a los auténticos New Challengers.

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